Tambos robotizados cuando las vacas se ordeñan solas, la automatización llegó para quedarse en la lechería argentina. La familia Montechiari, pionera en la incorporación de robots de ordeñe en el país
Mostrará su experiencia durante el Congreso Aapresid 2026, que se realizará del 4 al 6 de agosto en Rosario, donde expondrá cómo la tecnología permitió aumentar la producción, mejorar los índices reproductivos y redefinir el trabajo en los establecimientos lecheros.
En 2019, la familia Montechiari, desde la localidad cordobesa de Monte Maíz, dio un paso que marcaría un antes y un después en la producción lechera nacional: incorporó robots de ordeñe y se convirtió en una de las primeras experiencias de automatización a gran escala en Latinoamérica.

Actualmente, la empresa cuenta con un rodeo de 1.400 vacas, de las cuales unas 400 producen bajo un sistema completamente automatizado. La iniciativa forma parte de un proceso de innovación que comenzó hace más de tres décadas, cuando la familia incursionó en la producción láctea y posteriormente avanzó hacia la industrialización y la agricultura.
Sin embargo, para Keisy Montechiari, bióloga y responsable del establecimiento, el éxito del sistema no depende exclusivamente de la tecnología.
Más producción y mejores resultados reproductivos
En el tambo robotizado, las vacas pueden decidir por sí mismas cuándo alimentarse y cuándo acudir al ordeñe. La eliminación de las rutinas de madrugada y la reducción del estrés repercuten directamente en el bienestar animal y en los indicadores productivos.
Los resultados son contundentes. Mientras el sistema convencional alcanza una producción promedio de 36 litros diarios por vaca, el establecimiento automatizado llega a los 40 litros y apunta a superar los 45 litros.
Pero el mayor salto se observa en la reproducción.
“El sistema robótico registra tasas de preñez anual del 36%, un nivel que nunca habíamos alcanzado y que todavía no logramos en el tambo convencional pese a compartir los mismos protocolos”, explicó Montechiari.

El nacimiento del “tambero 4.0”
El denominado “tambero 4.0” ya no debe comenzar su jornada en plena madrugada ni realizar las tareas repetitivas de conexión de las unidades de ordeñe. Su función pasó a ser más técnica y estratégica: supervisar el funcionamiento del sistema, atender alertas sanitarias y conducir hacia el robot a los animales que aún no se ordeñaron.
“La tecnología exige personal altamente capacitado y comprometido con el manejo. Se pueden incorporar robots y que no funcionen si el sistema no está bien gestionado”, señaló la empresaria.
Economía circular y sustentabilidad
La innovación en el establecimiento no termina en el ordeñe automático. Inspirados en modelos productivos estadounidenses, los Montechiari desarrollaron un sistema de economía circular que integra la producción lechera y agrícola.
Los efluentes del tambo son compostados y posteriormente utilizados como fertilizantes en los campos agrícolas.
Según la empresa, esta práctica permitió incrementar en un punto el contenido de materia orgánica de los suelos y alcanzar niveles de fósforo de entre 100 y 120 partes por millón, al punto de que en algunos lotes ya no es necesario aplicar fertilizantes fosforados.
La experiencia de la familia Montechiari demuestra que la robotización de los tambos no solo representa un cambio tecnológico, sino también una transformación profunda en la gestión, el bienestar animal y la sustentabilidad de la producción. Un modelo que comienza a ganar terreno en la lechería argentina y que promete redefinir el futuro de la actividad.




