El especialista español pasó por el Congreso Internacional de Drones en Tucumán y analizó el impacto del uso agrícola en el país, la importancia clave de la capacitación técnica y los avances normativos con Inteligencia Artificial y redes 5G.
La tecnología de los Vehículos Aéreos No Tripulados (VANTs) dejó de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta indispensable del presente. En el marco del Congreso Internacional de Drones celebrado en Tucumán, el especialista e investigador español Israel Quintanilla, docente e impulsor de maestrías universitarias en la materia, compartió su visión sobre el estado actual de la industria, las exigencias normativas y los desafíos que afronta Argentina.

Del origen militar al uso agrícola intensivo
Quintanilla destacó cómo una tecnología que nació en el ámbito militar y la aviación tripulada ha logrado calar profundamente en el sector civil, transformando áreas como la gestión territorial, la seguridad de emergencias y, de manera muy marcada, la producción agropecuaria.
«Los drones son una realidad. No son un juguete, son aeronaves y como tales están reguladas por organismos internacionales como la OACI», enfatizó el experto, recordando que cualquier drone con fines operativos requiere una gestión responsable de la seguridad aérea.
Durante su recorrido por el congreso, Quintanilla se mostró sorprendido por la adopción tecnológica en el campo argentino: «Es un indicador claro y evidente de que la sociedad y el agro argentino están demandando fuertemente la aplicación de fitosanitarios y mapeos mediante drones».

El desafío argentino: Venta masiva vs. Formación especializada
Un punto neurálgico del debate fue el desequilibrio entre el crecimiento en la comercialización de equipos y la falta de formación técnica adecuada. A diferencia de Europa —donde existen marcos normativos maduros como la normativa AESA desde 2014 y capacitaciones estatales gratuitas—, en la región aún se requiere profundizar el perfil profesional del operador.
Para el especialista, pilotar el dron es solo una fracción del trabajo, ya que hoy en día los equipos cuentan con sistemas de vuelo automatizados mediante geolocalización por waypoints. El verdadero reto radica en la especialización operativa:
- Pauta y seguridad operacional: Mantenimiento de la aeronave, gestión del riesgo y planificación de vuelo.
- Conocimiento agronómico: Dominio de las mezclas de fitosanitarios, tamaño y deriva de la gota pulverizada, e interpretación de mapas prescriptivos mediante colorimetría e índices de estrés hídrico o plagas.
Hacia el futuro: Redes 5G, Inteligencia Artificial y el espacio aéreo «UTM»
Al ser consultado sobre si el boom de los drones podría ser una moda pasajera, Quintanilla fue contundente: los indicadores financieros y las inversiones tecnológicas globales demuestran lo contrario. Gigantes de la aviación como Airbus y Boeing, sumados a las principales empresas de telecomunicaciones globales, llevan años invirtiendo en la integración de drones en sus ecosistemas.
Actualmente, las operadoras de telefonía están reconfigurando antenas para emitir señales hacia el cielo y conectar los drones a redes 5G y 6G, lo que facilitará el procesamiento masivo de datos mediante Inteligencia Artificial en tiempo real.
El siguiente gran paso a nivel global será la implementación del UTM (Unmanned Traffic Management) o U-Space, un sistema de gestión del tráfico aéreo no tripulado diseñado para coordinar de forma segura y masiva miles de drones volando en simultáneo junto a la aviación comercial tripulada.
«Hace 13 años los drones y las cámaras eran completamente diferentes. De acá a 5 o 6 años va a ser totalmente normal ver un dron volando sobre nuestras cabezas; lo habremos interiorizado tanto como a un avión comercial», concluyó Quintanilla, quien además celebró su grata estadía y el cálido recibimiento en la provincia de Tucumán.
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