El 46° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis reveló que el frío invernal aún no fue suficiente para reducir significativamente las poblaciones de la chicharrita del maíz en las regiones endémicas del NOA y NEA. Los datos relevados entre el 1 y el 16 de julio de 2026 muestran que el insecto está presente en más del 90% de las localidades monitoreadas y que tres de cada cuatro registran más de 100 adultos por trampa, un escenario que mantiene la preocupación de cara a la próxima campaña maicera.

El informe, coordinado por la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, advierte que, si bien las capturas disminuyeron respecto de relevamientos anteriores, las poblaciones del vector continúan siendo elevadas en las zonas donde la plaga es endémica.

En contraste, las regiones Centro-Norte, Litoral y Centro-Sur mostraron una caída más marcada en los niveles de captura, aunque en las dos primeras todavía predomina la presencia del insecto en la mayoría de las localidades monitoreadas.

El «puente verde» mantiene el riesgo

Los especialistas remarcan que resulta clave sostener los monitoreos durante las etapas finales de cosecha de los maíces tardíos para comprender la dinámica estacional del vector.

En ese sentido, advirtieron sobre el papel que cumplen las plantas voluntarias de maíz en lotes cosechados, ya que funcionan como un «puente verde» que permite la supervivencia de la chicharrita entre campañas y favorece la continuidad del complejo del achaparramiento.

Por ello, consideran necesario reforzar el seguimiento de estos hospederos para detectar tempranamente focos de persistencia y estimar las poblaciones remanentes del insecto.

Además, señalaron que estas «luces amarillas» obligan a evaluar estrategias complementarias de manejo en caso de que las condiciones ambientales no generen una reducción natural de las poblaciones.

Situación por regiones

En el NOA, donde la mitad de las trampas se instalaron en maíces en estado de madurez fisiológica (R6), el promedio de capturas disminuyó respecto del informe anterior. Sin embargo, los niveles siguen siendo muy elevados: el 86% de las localidades registró más de 100 adultos por trampa.

En el NEA también se observó una reducción en las capturas promedio, aunque la categoría de mayor abundancia continúa siendo predominante y representa el 62% de las localidades monitoreadas.

En el Litoral, el 68% de las localidades detectó presencia de la plaga, aunque disminuyeron tanto las categorías intermedias de captura como el promedio general de adultos.

Por su parte, la región Centro-Norte registró presencia del vector en el 95% de las localidades, pero con una nueva caída en las zonas con máxima abundancia y una reducción del promedio de capturas.

La mejor situación se observó en la región Centro-Sur, donde el 70% de las localidades monitoreadas no registró presencia de chicharritas, acompañada por una disminución del promedio de capturas.

La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, integrada por Maizar, AAPPCE, Aapresid, CREA, INTA, la EEAOC y el Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA-CICBA (Conicet), continuará realizando relevamientos para seguir la evolución de la plaga y del complejo del achaparramiento del maíz. Los especialistas sostienen que el monitoreo permanente será determinante para definir las estrategias de manejo antes del inicio de la campaña 2026/27.